Esta semana hemos enlazado el primer círculo de industrialización explicando el segundo círculo. Cabe destacar que los países que forman parte de este segundo círculo tuvieron una adopción tardía y su localización era periférica. Pero se diferenciaban en la dotación de materias primas, el tamaño y la profundidad de mercados domésticos y la potencialidad de creación de un sistema de innovación nacional. A partir de aquí empezamos a profundizar en las características propias de estos países. Empezamos viendo la periferia norte resaltando los casos de Holanda y Escandinavia. A continuación explicamos el caso de la periferia sur en países como Italia y la Península Ibérica. Ya por último, los países que formaban parte en este segundo círculo de industrialización fueron de la periferia este, en concreto Rusia y Japón.
Tal y como se nos explica en el libro, el caso de los países escandinavos, pese a tener agriculturas con una productividad alta y una situación política, social y cultural aceptable no habían podido participar en la Primera Revolución Industrial por la desventaja comparativa que para ellos representaba la escasez de carbón y hierro y materias primas básicas. Pero a partir de 1870 se industrializaron rápidamente gracias a la exportación de materias primas, a la especialización en la manipulación industrial de estas y la apertura al mercado mundial. Esta consolidación de la industrialización se vio favorecida por las nuevas fuentes de energía y los nuevos procesos industriales de la Segunda Revolución Tecnológica.
Me gustaría hablar de la economía de Italia de finales del siglo XIX para enlazarlo con su economía actual.
La economía italiana de finales del siglo XIX se caracterizaba por ser una economía dual, con rentas y tasas de crecimiento muy diferentes entre el norte industrializado y el sur agrícola y atrasado y un PIB que no conseguía distanciarse mucho de la evolución del sector primario. Pues, hoy en día, las diferencias entre el norte y el sur todavía perduran: grandes complejos fabriles en las regiones septentrionales, industrias medianas en el centro y explotaciones agrícolas en la zona meridional. La actividad industrial ha sido el motor del desarrollo italiano, y el actual eje de su economía. Frente a ello, las actividades agrícolas han experimentado un considerable retroceso, tanto en población activa como en su participación en el PIB. A diferencia de finales del siglo XIX, actualmente la población ocupada por sectores se divide en un 63% en servicios, un 32% en industria y un escaso 5% en agricultura. Hay que subrallar que el Sur de Italia es cuatro veces más pobre que el Norte del país según un informe elaborado por el ins
tituto nacional de estadísticas de Italia (Istat) correspondiente al año 2007. Asimismo, las regiones del Sur, siguen concentrando la mayor parte de casos de pobreza. Las más pobres son Sicilia y Basilicata, mientras que la más rica es Veneto, a la que siguen Toscana, Lombardia y Trentino-Alto Adige (todas ellas en el norte del país). Cabe destacar que la estimación del PIB en 2006 fue $1.756 billones y la tasa de crecimiento real de 1,9%. Datos ya más recientes e inmersos en esta crisis que vivimos se refleja que la economía italiana se contrajo en 2008 un 1% debido a la caída generalizada del consumo y de las importaciones y exportaciones.
Estimado Ferran,
ResponderEliminarMe parece adecuada la reflexión, pones de manifiesto la existencia de divergencias en el nivel de desarrollo al interior de un mismo país. No solo ocurre en Italia, sino también en Alemania, Francia, España, y al igual que en el caso italiano esta divergencia se ha mantenido en el tiempo. Por qué crees que se mantiene este comportamiento?
Felicito tu constancia y el interés que has puesto en esta actividad. Estoy a tu disposiciôn para lo que necesites.
Un saludo
Carlos Rosas
Hola Carlos,
ResponderEliminarReferente a la pregunta que me formulaste podría decir que estas divergencias en el nivel de desarrollo interior de un mismo país, y no solo en el caso de Italia, se dan por diversos factores como el humano, económico, histórico, geográfico, entre otros.
Podríamos poner el ejemplo de Cataluña que es una de las regiones más prósperas de España. Esto se debe a que supo desarrollar en conjunto sectores como el agrícola o la pesca, tuvo un sector textil fuerte, desarrolló el intercambio comercial y consiguió algunas colonias en el mediterráneo. Por esto y otras muchas razones Cataluña es una región próspera. En cambio, tenemos el caso de Andalucía que con la llegada de los árabes fue la región más próspera de España cultural, social y económicamente. Pero con la expulsión de los árabes todo el resplandor de esa región se oscureció, las tierras se repartieron en grandes latifundios que muchos quedaron inutilizados. Hoy en día, la Andalucía occidental es un territorio sin desarrollo, con rendas familiares bajas y con un escaso desarrollo en los sectores productivos.
Con esto, comprobamos que estas divergencias se deben a una multitud de factores interrelacionados que provocan diferencias no solo entre países si no también dentro de un mismo país.