viernes, 17 de abril de 2009

El sistema internacional de pagos de patrón oro

Semana del 13 al 19 de abril
Esta semana nos hemos centrado en analizar el sistema internacional de pagos en el siglo XIX, el patrón oro. Este sistema se desarrolló debido al crecimiento del PIB y del comercio de ese siglo. El hecho de adoptar este patrón viene de la mano de una serie de condiciones. Se debe tener libertad de circulación y de comercio, cualquier persona puede comprar, vender importar o exportar el metal patrón y no puede existir ninguna restricción a la circulación interior de la moneda patrón. Tiene que tener convertibilidad total y debe tener fuerza liberadora ilimitada. Pero existían diferentes sistemas con patrón metálico que eran los monometálicos y bimetálicos. Hay que resaltar que el origen del patrón oro tuvo lugar en Inglaterra, quien dominaba todo el oro brasileño. Lo más importante no era que la convertibilidad fuera en oro, sino la construcción de un sistema monetario internacional basado en el dinero banca convertible a una paridad fija. Pero la mayoría de países funcionaban o bien con sistema monometálico plata o bien con un sistema bimetálico. Sólo algunos países secundarios como España mantenían un sistema sin patrón. Dos de los objetivos que se proponían conseguir con la convertibilidad del dinero bancario en oro era la estabilidad de cambios y la estabilidad de precios. También se pensaba que existía la teoría mística del ajuste automático en caso de desequilibrio en balanza comercial y de pagos: tipos de interés. Pero lejos de ser automáticos, los ajustes consistían en el cumplimiento disciplinado por todos los bancos centrales de unas mismas reglas, ya que los niveles de precios internacionales mantuvieron una gran sincronía y los tipos de interés tendían a moverse al unísono siguiendo al Banco de Inglaterra gracias a esto. El patrón oro dependía del liderazgo británico y moriría con él.

Me gustaría destacar que tal y como funcionaba en los años anteriores a la Primera Guerra Mundial, el sistema internacional de pagos era tanto de patrón oro como de patrón libra. Se basaba en la supremacía británica sobre la economía, y especialmente sobre las finanzas mundiales, que facilitaba los pagos y los cobros desde cualquier lugar del mundo a cualquier otro. El predominio británico sobre la economía mundial prestigiaba la libra esterlina, tan valorada como el oro. Pero el papel central de Gran Bretaña se fue debilitando, el superávit de su balanza de pagos era decreciente y se podía comenzar a dudar de su solidez. Actualmente, desde la entrada en vigor del euro, la fuerza del dólar y el crecimiento de la fuerza del yen, la libra ha pasado a tener un papel secundario. El Reino Unido es de los pocos países de Europa que no adoptó el euro. Aunque la libra y el euro no están fijados el uno al otro, frecuentemente hay largos periodos en los que la libra y el euro se mueven sincronizados, aunque desde mediados de 2006 esta correlación se ha ido debilitando. Las preocupaciones de la inflación en el Reino Unido llevaron al Banco de Inglaterra a aumentar las tasas de interés al doble inesperadamente a fines de 2006 y principios de 2007, causando que la libra se elevara a su tasa más alta contra el euro desde enero de 2003.
Esta crisis financiera internacional de 2008 que ya ha quedado definitivamente en la historia está afectando duramente al Reino Unido. La crisis de las subprime ha golpeado con dureza a la economía británica y es que al igual que lo ocurrido en los Estados Unidos, el sistema financiero inglés, en un verdadero boom crediticio, ha generado gran cantidad de hipotecas de baja calidad que impulsó la demanda de viviendas haciendo que sus precios se incrementaran fuertemente. La reversión de esta situación puso al borde del colapso al sistema financiero inglés y le asestó un duro golpe a la economía real. Ello generó un brusco cambio en el panorama económico del país donde la inflación dejó de ser un tema de preocupación para el Banco de Inglaterra que se dedicó a luchar contra el estancamiento económico. El deterioro de la situación económica se ha visto reflejado en el valor de la libra esterlina que fue perdiendo valor frente a las principales divisas. Pero a la cuestión de la debilidad relativa de la libra esterlina en relación al euro se sumó en el último tiempo un tema que seguramente generará un amplio debate: en diferentes ámbitos se ha comenzado a debatir la posibilidad de que Inglaterra abandone su moneda para adoptar el euro. Para tener una idea de lo que ello significa, cuando nos referimos a la libra esterlina, estamos hablando ni más ni menos que de una divisa que data del siglo XVI y que representa un símbolo del poder inglés, por lo que la decisión de abandonarla como moneda de curso legal no aparece como una decisión sencilla. Esta posibilidad de unirse al euro ha comenzado a ser debatido por los analistas financieros. Incluso el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, le solicitó al gobierno inglés que considere la posibilidad de unirse al euro.

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